Chile en 30 historias

Manuel Plaza, el hombre que corrió hasta la primera medalla olímpica de Chile

De vender diarios por las calles de Santiago a subir al podio en Ámsterdam. Manuel Plaza escribió en 1928 una de las páginas fundacionales del deporte nacional al conquistar una histórica medalla de plata en la maratón olímpica.

Manuel Plaza, el hombre que corrió hasta la primera medalla olímpica de Chile
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Antes de Massú y González en Atenas. Antes de Marlene Ahrens, de la equitación en Helsinki, de Francisca Crovetto o de cualquiera de las grandes jornadas olímpicas que Chile celebraría durante las décadas siguientes, hubo un hombre corriendo por las calles de Ámsterdam.

Su nombre era Manuel Plaza Reyes.

Era 5 de agosto de 1928 y Chile todavía no sabía lo que significaba ganar una medalla en unos Juegos Olímpicos. Plaza tampoco podía saberlo mientras recorría los 42 kilómetros y 195 metros de una maratón que terminaría transformándolo para siempre en uno de los nombres fundamentales de la historia deportiva nacional.

Ese día, un hombre nacido en Lampa y criado entre trabajo, sacrificio y kilómetros recorridos hizo algo que ningún chileno había conseguido antes.

Subió al podio olímpico.

De las calles de Santiago al atletismo

Manuel Jesús Plaza Reyes nació el 17 de marzo de 1900. Durante su juventud se trasladó junto a su familia a Santiago y comenzó a trabajar como suplementero, vendiendo y repartiendo periódicos por las calles de la capital.

Paradójicamente, aquel trabajo terminaría siendo parte de su formación como deportista.

Corría constantemente.

Pero todavía faltaba convertir aquellos kilómetros cotidianos en una carrera deportiva.

Plaza comenzó a entrenar en la elipse del entonces Parque Cousiño —actual Parque O’Higgins— y encontró inspiración en algunos de los grandes corredores nacionales de aquella época.

Su primera competencia llegó cuando tenía apenas 16 años. Fue precisamente una vuelta al Parque Cousiño.

La ganó.

Era apenas el comienzo.

Con el paso de los años se transformaría en uno de los grandes fondistas sudamericanos de la década de 1920, consiguiendo múltiples títulos continentales en pruebas como los 5.000 y 10.000 metros y el cross country.

Pero su nombre estaba destinado a trascender las fronteras sudamericanas.

París 1924, la primera advertencia

Cuatro años antes de su histórica medalla, Plaza ya había demostrado que podía competir contra los mejores del planeta.

En los Juegos Olímpicos de París 1924, el chileno disputó la maratón y terminó en un extraordinario sexto lugar, completando la prueba en 2 horas, 52 minutos y 26 segundos.

No hubo medalla.

Pero hubo una señal.

Un corredor proveniente de un país ubicado a miles de kilómetros de los grandes centros deportivos de aquella época había conseguido instalarse entre los mejores maratonistas olímpicos.

Plaza regresaría cuatro años después.

Esta vez, la historia sería diferente.

Ámsterdam 1928 y los 42 kilómetros que cambiaron la historia

El 5 de agosto de 1928, a las 15:14 horas, comenzó la maratón masculina de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam.

La prueba partía y terminaba en el Estadio Olímpico de la capital neerlandesa.

Manuel Plaza estaba nuevamente ahí.

La carrera fue cambiando de líderes durante el recorrido. Cuando se acercaban los kilómetros decisivos, el grupo de avanzada comenzó a reducirse y Plaza se mantuvo en la pelea.

A falta de aproximadamente cinco kilómetros, dos hombres comenzaron a separarse del resto: Boughéra El Ouafi, argelino que representaba a Francia, y Manuel Plaza, representando a Chile.

El Ouafi consiguió finalmente tomar ventaja.

Entró primero al Estadio Olímpico y cruzó la meta en 2 horas, 32 minutos y 57 segundos.

Solo 26 segundos después apareció Plaza.

El cronómetro marcó:

2 horas, 33 minutos y 23 segundos.

Manuel Plaza era segundo.

Manuel Plaza era medallista de plata.

Y, por primera vez en la historia, Chile tenía una medalla olímpica.

La historia de que Manuel Plaza se perdió

Durante décadas, una de las historias más repetidas del deporte chileno aseguró que Plaza pudo haber ganado aquella maratón.

Según el relato, el chileno se habría equivocado de camino cuando se aproximaba al Estadio Olímpico, perdiendo segundos fundamentales y permitiendo que El Ouafi se quedara con la victoria.

La historia se transformó prácticamente en leyenda.

Sin embargo, las investigaciones posteriores y los registros de la competencia contradicen aquella versión.

Los testimonios inmediatamente posteriores a la carrera no mencionaron que Plaza se hubiese extraviado y la reconstrucción de la prueba muestra que El Ouafi consiguió despegarse del chileno durante el tramo final.

Plaza estuvo muy cerca del oro.

Pero no perdió la carrera por tomar un camino equivocado.

Y tampoco necesitaba aquella leyenda para hacer gigantesca su hazaña.

Mucho más que una medalla

La plata de Ámsterdam fue la cima internacional de Plaza, pero su carrera estuvo lejos de reducirse a aquella tarde.

Durante la década de 1920 dominó numerosas pruebas de fondo a nivel sudamericano. En los campeonatos continentales de 1924, 1926 y 1927 consiguió una impresionante colección de primeros lugares en distintas distancias.

También tuvo el honor de ser abanderado de Chile en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928.

Su historia tenía algo que trascendía las pistas.

El joven que había recorrido Santiago vendiendo periódicos había terminado compitiendo contra los mejores corredores del planeta.

Y les había ganado a casi todos.

El hombre que abrió el camino

Manuel Plaza falleció en Santiago el 9 de febrero de 1969, a los 68 años.

Habían transcurrido más de cuatro décadas desde aquella tarde en Ámsterdam, pero su nombre ya tenía un lugar reservado en la historia.

Después llegarían nuevas medallas.

Marlene Ahrens haría historia en Melbourne 1956. La equitación chilena viviría jornadas inolvidables. El tenis alcanzaría la gloria máxima en Atenas 2004. Y generaciones posteriores seguirían aumentando el medallero nacional.

Pero alguien tuvo que ser el primero.

Y ese fue Manuel Plaza.

El 5 de agosto de 1928, cuando atravesó la meta del Estadio Olímpico de Ámsterdam después de 2 horas, 33 minutos y 23 segundos de esfuerzo, Plaza no solamente terminó una maratón.

Comenzó la historia olímpica de Chile sobre un podio.

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