Chile en 30 historias

Elías Figueroa, el patrón que conquistó América

Desde Valparaíso hasta convertirse en una leyenda continental. Elías Figueroa construyó una carrera marcada por la elegancia, el liderazgo y una manera de defender que trascendió fronteras. Con “Don Elías” llegamos al capítulo 30 y final de Chile en 30 Historias.

Elías Figueroa, el patrón que conquistó América

Hay futbolistas que necesitan un gol para quedar en la memoria. Otros necesitan una copa, una actuación inolvidable o una noche perfecta. Elías Figueroa necesitaba mucho menos: bastaba verlo jugar.

Elegante para salir desde el fondo, dominante en el juego aéreo y preciso para anticipar. Además, tenía una personalidad que imponía respeto.

El defensor chileno convirtió una posición asociada muchas veces a la fuerza en un ejercicio de inteligencia y técnica.

Desde Valparaíso salió un futbolista destinado a convertirse en “Don Elías”.

El comienzo de una historia diferente

Elías Ricardo Figueroa Brander nació el 25 de octubre de 1946 en Valparaíso.

Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados a Santiago Wanderers. Sin embargo, Unión La Calera fue el club donde realizó su debut profesional. Posteriormente regresó al conjunto porteño y comenzó a consolidar su nombre en el fútbol chileno.

Muy pronto quedó claro que no era un defensor común.

Figueroa entendía el juego de una manera diferente. No necesitaba perseguir constantemente al delantero. Muchas veces parecía conocer de antemano el lugar hacia donde iría la pelota.

A esa capacidad para leer el juego agregó técnica, fortaleza aérea y liderazgo.

Chile comenzaba a conocer a un zaguero excepcional. América no tardaría demasiado en descubrirlo.

De Chile a conquistar Uruguay

El siguiente desafío apareció en uno de los escenarios más exigentes del continente.

En 1967 llegó a Peñarol y comenzó a construir su leyenda fuera de Chile. En Uruguay encontró un fútbol intenso y competitivo, acostumbrado a las grandes batallas sudamericanas.

Figueroa no solamente se adaptó. También se convirtió en una de las figuras del equipo.

Con la camiseta aurinegra conquistó los campeonatos uruguayos de 1967 y 1968. De esta manera, consolidó su nombre entre los grandes defensores del continente.

Sin embargo, todavía faltaba el lugar donde alcanzaría dimensiones de leyenda.

Brasil esperaba por Don Elías.

El patrón de Porto Alegre

En 1972, Figueroa comenzó una nueva etapa de su carrera en el Internacional de Porto Alegre.

Allí escribió algunos de los capítulos más importantes de su trayectoria. Con el paso de las temporadas se transformó en referente y en uno de los grandes ídolos de la historia del club.

Su presencia, además, coincidió con una época extraordinaria para el conjunto colorado.

Figueroa conquistó seis Campeonatos Gaúchos consecutivos y fue protagonista de los títulos brasileños de 1975 y 1976.

No era sencillo destacar en el Brasil de aquella época. El país venía de conquistar tres de las últimas cuatro Copas del Mundo y contaba con algunos de los mejores futbolistas del planeta.

Aun así, un defensor chileno consiguió instalar su nombre entre las principales figuras del fútbol brasileño.

Y hubo una tarde en que toda aquella grandeza quedó resumida en una jugada.

El Gol Iluminado

El 14 de diciembre de 1975, Internacional y Cruzeiro disputaron en el Beira-Rio la final del Campeonato Brasileño.

El conjunto de Porto Alegre buscaba el primer título nacional de su historia.

Entonces apareció Don Elías.

Valdomiro ejecutó un tiro libre y envió la pelota al área. Figueroa se elevó sobre la defensa y conectó un cabezazo que terminó en la red.

Fue el 1-0.

Internacional era campeón de Brasil por primera vez.

Sin embargo, aquella imagen tuvo un detalle que terminó convirtiéndola en una de las fotografías más recordadas de la historia del club.

Mientras Figueroa saltaba para cabecear, un rayo de sol atravesó el estadio e iluminó el sector donde estaba el defensor chileno.

Había nacido el “Gol Iluminado”.

Una jugada que mezcló fútbol, historia y una imagen perfecta para inmortalizar al hombre que ya se había convertido en un patrón en Porto Alegre.

Don Elías y La Roja

La historia de Figueroa tampoco puede entenderse sin la camiseta de Chile.

El defensor representó a La Roja durante diferentes generaciones. Además, participó en tres Copas del Mundo: Inglaterra 1966, Alemania Federal 1974 y España 1982.

Cuando disputó su primer Mundial todavía era un joven que comenzaba a abrirse camino internacionalmente.

Ocho años después, en Alemania 1974, ya era una de las principales referencias de la selección chilena. Finalmente, en España 1982 volvió a representar al país en el escenario más importante del fútbol.

Tres Mundiales. Tres momentos diferentes de su carrera. Una misma presencia en la defensa de Chile.

Figueroa fue mucho más que un zaguero para La Roja. Durante años representó liderazgo, jerarquía y respeto internacional.

Un chileno entre los grandes de América

Su grandeza no quedó limitada a los títulos.

Figueroa recibió durante tres años consecutivos el reconocimiento como mejor futbolista de América: 1974, 1975 y 1976.

El logro adquiere todavía mayor dimensión al considerar su posición dentro de la cancha. En un continente acostumbrado a admirar a goleadores y talentosos números diez, un defensor chileno consiguió sobresalir por encima del resto.

Aquellos reconocimientos ayudan a explicar la dimensión que alcanzó Don Elías.

No era solamente una estrella chilena.

Era una estrella del fútbol sudamericano.

Después de su extraordinario ciclo en Brasil regresó a Chile para vestir la camiseta de Palestino. Allí volvió a ser protagonista y conquistó el campeonato nacional de 1978.

Más tarde tuvo una experiencia en Estados Unidos y posteriormente regresó a Chile. Finalmente, puso término a una carrera que había comenzado en las canchas nacionales y que terminó convertida en referencia internacional.

El defensor que hizo de la elegancia una virtud

El paso de los años cambió el fútbol.

Cambió la velocidad. Cambió la preparación. También cambiaron las tácticas y la manera de defender.

Pero algunas imágenes permanecen.

Figueroa anticipando a un delantero. Figueroa ganando por arriba. Figueroa saliendo con tranquilidad desde el fondo. Figueroa llevando la jineta de Chile.

Y, por supuesto, Figueroa elevándose bajo aquel rayo de luz en el Beira-Rio.

Por eso su nombre consiguió atravesar generaciones.

Para Chile fue uno de sus grandes futbolistas. En Peñarol dejó su huella. En Internacional se transformó en leyenda.

Su fútbol recorrió Chile, Uruguay y Brasil. Su elegancia lo distinguió en una época repleta de estrellas y su liderazgo terminó por entregarle un apodo que todavía acompaña su nombre.

Don Elías.

El patrón que conquistó América.

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