Chile en 30 historias

Denisse van Lamoen, una flecha hacia la historia

La arquera chilena alcanzó la cima del tiro con arco mundial en Turín 2011. Una carrera construida entre precisión, perseverancia y años de trabajo que terminó colocando su nombre entre los grandes del deporte nacional.

Denisse van Lamoen, una flecha hacia la historia

Hay deportes en los que una fracción de segundo puede cambiarlo todo. En otros, unos pocos centímetros separan la victoria de la derrota. En el tiro con arco, ambas cosas parecen detenerse cuando el deportista levanta el arco, contiene la respiración y fija la mirada sobre el objetivo.

Denisse van Lamoen conoció esa sensación durante buena parte de su vida.

Nacida en Arica el 12 de septiembre de 1979, encontró en el tiro con arco una disciplina que exige mucho más que precisión. Concentración, control, técnica y fortaleza mental se convirtieron en elementos fundamentales de una carrera que terminaría llevándola hasta un lugar que ninguna arquera chilena había alcanzado.

Un camino construido flecha a flecha

Van Lamoen comenzó a competir internacionalmente durante la década de los noventa y poco a poco fue instalando su nombre dentro del tiro con arco chileno.

Su crecimiento la llevó hasta los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, donde representó a Chile en la prueba individual femenina. Era una primera experiencia olímpica, pero también una demostración de que podía competir en los principales escenarios internacionales.

Los años siguientes estuvieron marcados por competencias, entrenamientos y la búsqueda permanente de mejorar. A diferencia de disciplinas que concentran gran parte de la atención deportiva del país, el tiro con arco avanzaba lejos de los grandes focos.

Pero Denisse siguió apuntando.

Turín, el lugar donde todo cambió

El momento que transformó definitivamente su carrera llegó en 2011.

El Campeonato Mundial de Tiro con Arco se disputaba en Turín, Italia, y Van Lamoen llegó hasta las rondas decisivas de la competencia individual de arco recurvo.

Flecha tras flecha fue superando rivales hasta instalarse en la final.

Al frente estaba la georgiana Kristine Esebua. En juego no solamente estaba una medalla. También estaba la posibilidad de conseguir uno de los mayores logros internacionales de la historia del deporte chileno.

Van Lamoen respondió bajo presión.

La chilena se impuso en la definición y se convirtió en campeona mundial de tiro con arco, alcanzando el punto más alto de su trayectoria deportiva.

Chile tenía una campeona del mundo.

Una deportista formada en una disciplina muchas veces alejada de las portadas había conseguido colocar la bandera nacional en lo más alto de un campeonato mundial.

La bandera chilena en Londres

El título conseguido en Italia abrió un nuevo capítulo.

Un año después, Van Lamoen regresó a los Juegos Olímpicos para competir en Londres 2012. Pero esta vez su presencia tendría un significado especial.

Chile la eligió como abanderada de la delegación nacional en la ceremonia inaugural.

Aquella imagen representaba mucho más que su participación en unos Juegos Olímpicos. Era el reconocimiento a una deportista que había construido durante años una carrera lejos del protagonismo habitual y que había terminado conquistando el mundo.

En Londres no pudo repetir la hazaña conseguida en Turín, pero su lugar en la historia ya estaba asegurado.

Mucho más que acertar en el centro

La historia de Denisse van Lamoen permite mirar hacia disciplinas que pocas veces ocupan el centro de la conversación deportiva chilena.

Su título mundial demostró que la gloria también podía encontrarse lejos de una cancha de fútbol, una pista de atletismo o una cancha de tenis.

Había que encontrar un arco, tensar la cuerda y apuntar.

Y detrás de cada lanzamiento existían años de preparación, derrotas, viajes, entrenamientos y una concentración capaz de aislar por algunos segundos todo lo que ocurría alrededor.

Hasta que llegó aquella jornada en Turín.

Denisse levantó nuevamente el arco, miró hacia el objetivo y escribió su nombre para siempre entre los grandes deportistas de Chile.

Porque algunas flechas terminan clavándose en un blanco.

La de Denisse van Lamoen terminó clavándose en la historia.

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