Chile en 30 historias

Cristian Valenzuela, una carrera para entrar en la historia

El 7 de septiembre de 2012, Cristian Valenzuela cruzó primero la meta de los 5.000 metros T11 en Londres y consiguió algo que Chile jamás había logrado: una medalla en los Juegos Paralímpicos. Fue oro, el comienzo de una nueva historia para el deporte nacional.

Cristian Valenzuela, una carrera para entrar en la historia

Hay triunfos que engrandecen una carrera y otros que cambian para siempre la historia de un país.

El de Cristian Valenzuela pertenece a los segundos.

Era el 7 de septiembre de 2012. El Estadio Olímpico de Londres estaba repleto y sobre la pista un chileno se preparaba para correr los 5.000 metros de la categoría T11 junto a su guía, Cristopher Guajardo.

Hasta aquella jornada, Chile jamás había conseguido subir a un podio en los Juegos Paralímpicos.

Quince minutos, 26 segundos y 26 centésimas después, todo había cambiado.

Valenzuela cruzó primero la meta.

Chile tenía su primera medalla paralímpica.

Y era de oro.

Una vida que cambió demasiado pronto

Cristian Valenzuela nació en Santiago el 28 de abril de 1983.

Su historia deportiva, sin embargo, está inevitablemente vinculada a un episodio que transformó su vida durante la infancia. A los 12 años perdió la visión producto de un glaucoma.

Adaptarse a aquella nueva realidad no fue sencillo. Pero con el paso del tiempo apareció un espacio que terminaría cambiando nuevamente su vida: el deporte.

Valenzuela encontró en el atletismo una forma de competir, superarse y construir un camino que terminaría llevándolo hasta los principales escenarios del deporte paralímpico mundial.

En las pruebas correspondientes a la categoría T11, destinada a atletas con discapacidad visual, corredor y guía forman una unidad. Ambos avanzan unidos y deben sincronizar ritmo, movimientos y estrategia durante la competencia.

La confianza es fundamental.

Y en la carrera de Valenzuela aparecerían distintos guías que serían parte indispensable de sus grandes logros.

Beijing, el comienzo del sueño paralímpico

Su primera experiencia en unos Juegos Paralímpicos llegó en Beijing 2008.

Todavía estaba lejos del momento que terminaría definiendo su carrera, pero aquella participación significó un primer encuentro con el máximo escenario del deporte paralímpico.

Después vendrían años de crecimiento.

Valenzuela comenzó a instalar su nombre entre los mejores fondistas T11 del planeta y, antes de llegar a Londres, ya había demostrado que podía ser campeón mundial.

En el Mundial de Christchurch, Nueva Zelanda, conquistó el título en maratón y además consiguió una medalla de plata en los 10.000 metros.

Chile comenzaba a tener a un atleta capaz de competir por grandes títulos internacionales.

Pero faltaba algo.

La medalla paralímpica.

Londres 2012

Chile llegó a los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 con una delegación de siete deportistas.

Valenzuela era una de sus principales cartas.

Y estuvo muy cerca de entregar la primera alegría en los 1.500 metros T11.

Terminó cuarto.

El podio quedó a apenas unas décimas.

Para muchos deportistas, semejante desenlace habría significado un golpe difícil de superar en medio de unos Juegos. Para Valenzuela fue combustible.

Dos días después tenía otra oportunidad.

Los 5.000 metros T11.

Y esta vez no pensaba dejarla escapar.

5.000 metros que cambiaron la historia

Cristian Valenzuela y Cristopher Guajardo comenzaron la carrera manteniéndose entre los primeros lugares.

Había que esperar.

Administrar las fuerzas.

Encontrar el momento.

El canadiense Jason Dunkerley aparecía como uno de los grandes rivales y la definición comenzó a tomar forma cuando faltaban las últimas vueltas.

Entonces llegó el ataque chileno.

A poco más de una vuelta para el final, Valenzuela pasó al primer lugar.

Y comenzó a correr hacia algo mucho más grande que una victoria.

Dunkerley intentó responder.

No pudo.

Valenzuela y Guajardo mantuvieron el ritmo hasta entrar en la recta definitiva del Estadio Olímpico.

La meta estaba cada vez más cerca.

15:26.26.

Primer lugar.

Medalla de oro.

Campeón paralímpico.

Por primera vez desde la participación inicial de Chile en unos Juegos Paralímpicos, un deportista nacional estaba sobre el podio.

Y lo hacía en lo más alto.

Cristian Valenzuela acababa de cambiar la historia del deporte chileno.

Una victoria compartida

Aquella imagen tenía dos protagonistas.

Porque al lado de Valenzuela estaba Cristopher Guajardo.

En el para atletismo para deportistas T11, el guía no es simplemente alguien que indica el recorrido. Corre junto al atleta, adapta su velocidad, entrega información y construye una relación deportiva basada en una confianza absoluta.

Valenzuela y Guajardo habían trabajado durante años para llegar hasta ahí.

Ahora estaban juntos sobre la pista de Londres celebrando una hazaña que pertenecía a ambos.

También había una historia familiar detrás de aquella medalla.

Antes de realizar una etapa de preparación en Europa, Valenzuela le había preguntado a su madre qué quería como regalo de cumpleaños.

Ella pidió una medalla.

Su hijo regresaría con la más importante de todas.

Londres fue el comienzo, no el final

El oro paralímpico pudo convertirse en la cima y el epílogo de su historia.

No ocurrió.

Valenzuela continuó compitiendo entre los mejores atletas paralímpicos del mundo.

En Lyon 2013 volvió a proclamarse campeón mundial de maratón T11 y agregó dos medallas de plata, en 1.500 y 5.000 metros.

Un año después, durante los Juegos Parasuramericanos de Santiago 2014, consiguió los títulos de 1.500 y 5.000 metros.

En Doha 2015 volvió a demostrar su vigencia mundial: conquistó el oro en los 5.000 metros T11 y la plata en los 1.500.

También obtuvo plata en los 5.000 metros de los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015 y otra plata mundial en Londres 2017.

Su trayectoria paralímpica se extendió, además, durante cuatro ediciones: Beijing 2008, Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020.

Una carrera construida mucho más allá de aquella inolvidable noche de 2012.

El hombre que abrió la puerta

Después de Cristian Valenzuela llegaron nuevas páginas para el deporte paralímpico chileno.

En Tokio 2020 aparecieron los oros de Alberto Abarza y Francisca Mardones. Mariana Zúñiga consiguió una histórica plata. En París 2024, Katherinne Wollermann alcanzó la cima paralímpica y Chile continuó aumentando un medallero que alguna vez estuvo vacío.

Todos escribieron sus propias historias.

Pero hubo alguien que llegó primero.

El 7 de septiembre de 2012, Cristian Valenzuela y Cristopher Guajardo recorrieron 5.000 metros sobre la pista del Estadio Olímpico de Londres.

Cuando cruzaron aquella meta, Chile descubrió que también podía llegar a lo más alto de los Juegos Paralímpicos.

Cristian Valenzuela no solamente ganó una carrera. Abrió un camino por el que después avanzarían nuevas generaciones del deporte paralímpico chileno.

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