Chile en 30 historias

Alberto Larraguibel, el salto que desafió lo imposible

En el Día de las Glorias del Ejército, Chile en 30 historias recuerda al militar y deportista que, junto a Huaso, saltó 2,47 metros y escribió una de las páginas más extraordinarias del deporte nacional.

Alberto Larraguibel, el salto que desafió lo imposible

Cada 19 de septiembre, Chile conmemora el Día de las Glorias del Ejército. Es una jornada marcada por las tradiciones militares y por el recuerdo de quienes han formado parte de la historia de la institución.

Pero entre esos nombres existe uno que también ocupa un lugar privilegiado en la historia del deporte chileno.

Alberto Larraguibel Morales.

Un oficial de Caballería que encontró sobre un caballo una manera diferente de representar a Chile y que, junto a Huaso, consiguió una hazaña que todavía permanece grabada en la memoria deportiva nacional.

Para encontrar aquel momento hay que viajar hasta el 5 de febrero de 1949.

Ese día, en Viña del Mar, un obstáculo de 2,47 metros separaba a Larraguibel de la historia.

Y decidió saltarlo.

Del Ejército a la equitación

La historia deportiva de Alberto Larraguibel estuvo estrechamente vinculada con su carrera militar.

Ingresó a la Escuela Militar en 1938 y egresó al año siguiente. Posteriormente tuvo destinaciones en los regimientos Húsares y Cazadores, antes de realizar el Curso de Maestro de Equitación.

Fue precisamente dentro del Ejército donde comenzó a desarrollar una trayectoria que terminaría convirtiéndolo en uno de los grandes exponentes de la equitación chilena.

Entre 1942 y 1945 participó en diferentes competencias ecuestres y sus actuaciones comenzaron a instalar su nombre entre los mejores jinetes nacionales. En 1948 fue reconocido como el mejor deportista chileno de su disciplina.

Pero todavía faltaba conocer al compañero con quien alcanzaría la inmortalidad.

Larraguibel y Huaso

Antes de llamarse Huaso, el caballo que acompañaría al militar chileno era conocido como Faithfull.

Un grupo de oficiales de la Escuela de Caballería de Quillota se preparaba bajo la dirección del mayor Rafael Montti. Entre los seleccionados se encontraba el capitán Alberto Larraguibel y, entre los caballos escogidos, aquel ejemplar que posteriormente sería rebautizado como Huaso.

El desafío era enorme.

El récord mundial de salto alto ecuestre se encontraba entonces en 2,44 metros, marca conseguida en 1938 por el capitán italiano Antonio Gutiérrez junto a Osoppo.

Había que volar todavía más alto.

5 de febrero de 1949

El escenario fue el Concurso Hípico Internacional desarrollado en el Regimiento de Caballería N.º 4 “Coraceros” de Viña del Mar.

Alrededor de cinco mil personas presenciaron la competencia, entre ellas el entonces presidente de Chile, Gabriel González Videla.

Frente a Larraguibel y Huaso apareció una barrera de 2 metros y 47 centímetros.

El primer intento no resultó.

Tampoco el segundo.

Quedaba una última oportunidad.

Larraguibel tomó nuevamente las riendas. Huaso avanzó hacia el obstáculo y, en el tercer intento, caballo y jinete consiguieron superar limpiamente la barrera.

2,47 metros.

Chile tenía un nuevo récord mundial.

La imagen quedó para siempre: Huaso completamente extendido en el aire y Larraguibel inclinado sobre él, ambos suspendidos por un instante sobre una altura que parecía imposible.

Habían superado por tres centímetros la anterior marca mundial.

Un militar que siguió haciendo historia

La hazaña de 1949 no significó el final de su carrera deportiva.

Dos años después, en los primeros Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951, Larraguibel volvió a representar a Chile.

Montando a Julepe consiguió el oro individual en salto ecuestre y también integró el equipo chileno que obtuvo la medalla de oro por equipos junto a César Mendoza, Ricardo Echeverría y Joaquín Larraín.

Paralelamente continuó desarrollando su carrera dentro del Ejército de Chile, institución en la que llegó al grado de coronel.

De esa manera, las dos grandes dimensiones de su vida nunca estuvieron realmente separadas.

El militar y el deportista eran la misma persona.

La disciplina, la preparación ecuestre y la relación entre jinete y caballo terminaron confluyendo en aquel instante que transformó su nombre en parte de la historia deportiva chilena.

Huaso, el otro protagonista

Hablar de Larraguibel sin hablar de Huaso sería contar solamente la mitad de la historia.

El caballo vivió hasta 1961 y sus restos descansan en la Escuela de Equitación del Ejército, donde un monumento y una réplica de la valla recuerdan el salto realizado junto al capitán chileno.

La silla utilizada por Huaso durante aquella histórica jornada y la fusta de Larraguibel también forman parte del patrimonio conservado por el Museo Histórico y Militar de Chile.

Alberto Larraguibel falleció el 12 de abril de 1995, en Santiago.

Pero aquella imagen de 1949 sobrevivió a ambos.

El salto que desafió lo imposible

Décadas después de su hazaña, Larraguibel explicó que para alcanzar una marca semejante debía existir una armonía perfecta entre caballo y jinete.

Quizás ahí se encuentre la verdadera dimensión de su historia.

Porque los 2,47 metros permiten medir físicamente aquella hazaña, pero difícilmente pueden explicar todo lo que hubo detrás.

Hubo preparación.

Hubo disciplina.

Hubo confianza.

Y hubo un caballo y un jinete dispuestos a enfrentar juntos una barrera que parecía demasiado alta.

Por eso, en este 19 de septiembre, cuando Chile conmemora el Día de las Glorias del Ejército, también existe espacio para recordar a uno de sus oficiales desde otra vereda: la del deporte.

Alberto Larraguibel fue militar, jinete y campeón panamericano. Pero fue sobre Huaso, aquel 5 de febrero de 1949, cuando consiguió la imagen que lo acompañaría para siempre.

Frente a él había 2,47 metros.

Detrás esperaba la historia.

Y Alberto Larraguibel decidió saltar.

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