Chile en 30 historias

María Fernanda Valdés, el peso de hacer historia

La coquimbana convirtió la fuerza, la constancia y años de sacrificio en una carrera que la llevó desde los Juegos Olímpicos hasta un podio mundial y a conquistar el oro para Chile en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

María Fernanda Valdés, el peso de hacer historia

Hay deportes en los que avanzar significa correr más rápido, saltar más alto o llegar antes que el resto. En el levantamiento de pesas, avanzar significa algo mucho más sencillo de explicar y tremendamente difícil de conseguir: levantar cada vez más.

María Fernanda Valdés hizo de ese desafío su vida.

Nacida en Coquimbo el 17 de marzo de 1992, comenzó a construir desde joven una carrera que terminaría llevándola a competir frente a las mejores pesistas del planeta. En una disciplina acostumbrada a desarrollarse lejos de los grandes focos deportivos de Chile, Valdés encontró el espacio para escribir su propia historia.

Y lo hizo levantando mucho más que una barra.

El camino hacia los Juegos Olímpicos

Su progresión la llevó rápidamente hacia el escenario que todo deportista sueña alcanzar. Con apenas 20 años, María Fernanda Valdés representó a Chile en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Era su primera experiencia olímpica y el comienzo de una etapa en la que su nombre empezaría a instalarse definitivamente entre las principales figuras de la halterofilia nacional.

Cuatro años después volvió a unos Juegos Olímpicos.

En Río 2016 compitió en la categoría de hasta 75 kilos y consiguió 107 kilos en arranque y 135 en envión, para completar 242 kilos. Su actuación la dejó dentro de los mejores lugares de la competencia y confirmó que la chilena podía competir en la élite internacional.

Pero todavía faltaba uno de los momentos más importantes de su carrera.

Una chilena en el podio mundial

El 4 de diciembre de 2017, en Anaheim, Estados Unidos, María Fernanda Valdés protagonizó una jornada que terminó por cambiar la dimensión de su trayectoria.

La chilena compitió en la categoría de 90 kilos del Campeonato Mundial de Halterofilia.

Levantó 109 kilos en arranque y 146 en envión.

Total: 255 kilos.

Cuando terminó la competencia, Valdés estaba en el segundo lugar del total, solamente por detrás de la georgiana Anastasiya Hotfrid.

María Fernanda Valdés era subcampeona mundial.

Una medalla que la instaló definitivamente entre las grandes exponentes internacionales de su disciplina.

Al año siguiente volvió a demostrar su nivel en el Mundial de Ashgabat 2018, donde obtuvo el bronce en el envión de la categoría de 87 kilos tras levantar 140 kilos.

Pero todavía quedaba una cuenta pendiente.

Lima y una barra que valía oro

Los Juegos Panamericanos habían acompañado buena parte de su carrera.

En Guadalajara 2011 había conseguido la plata. Cuatro años después, en Toronto 2015, volvió a quedarse con el segundo lugar.

Dos medallas de plata.

Dos veces cerca de lo más alto.

Hasta que llegó Lima 2019.

María Fernanda Valdés arribó a Perú convertida en una de las grandes figuras del deporte chileno y esta vez consiguió aquello que durante años había perseguido.

La chilena ganó la medalla de oro panamericana.

Era la culminación de un camino construido competencia tras competencia.

De Londres a Río.

De los podios panamericanos al podio mundial.

Y finalmente, hasta lo más alto de unos Juegos Panamericanos.

Cuando el cuerpo dice basta

Su carrera, sin embargo, también tendría uno de esos golpes que no aparecen en las fotografías de las medallas.

Valdés clasificó a los Juegos Olímpicos de Tokio y llegaba con aspiraciones importantes, pero pocos días antes de competir sufrió una lesión en el hombro. Una subluxación y la rotura de un ligamento terminaron obligándola a retirarse de la competencia.

Después de años preparando unos Juegos Olímpicos, tuvo que mirar la competencia desde fuera.

Era probablemente una de las decisiones más dolorosas que podía tomar una deportista.

Pero María Fernanda Valdés decidió continuar.

Volvió a competir, enfrentó procesos de recuperación y también comenzó una nueva etapa de su vida con la maternidad. En 2023 regresó a los entrenamientos después del nacimiento de su hija Rafaela, intentando compatibilizar el alto rendimiento con su nueva realidad como madre.

El peso de hacer historia

Durante años María Fernanda Valdés se paró frente a una barra sabiendo exactamente cuál era el desafío.

A cada lado había discos.

Kilos.

Muchos kilos.

Pero detrás de ellos había algo que ninguna balanza podía medir: entrenamientos, lesiones, derrotas, recuperaciones, viajes, sacrificios y la responsabilidad de representar a un país.

María Fernanda Valdés fue olímpica, llegó al podio de un Campeonato Mundial y finalmente escuchó el himno chileno desde lo más alto de los Juegos Panamericanos.

Por eso su historia no puede medirse solamente por cuánto fue capaz de levantar.

Porque hubo un momento en que aquella joven que comenzó a levantar pesas en Coquimbo terminó cargando sobre sus hombros una parte de la historia del deporte chileno.

Y pudo con el peso.

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