Chile en 30 historias

Arturo Vidal, el guerrero de la generación dorada

Desde Colo-Colo hasta la élite del fútbol europeo, Arturo Vidal construyó una carrera marcada por la intensidad, el carácter y una identificación especial con la camiseta de Chile. Fue protagonista de una generación que llevó a La Roja a conquistar América dos veces y escribió su nombre entre los grandes futbolistas de la historia nacional.

Arturo Vidal, el guerrero de la generación dorada

Arturo Vidal es uno de esos futbolistas que difícilmente pueden pasar inadvertidos. Por su manera de jugar, por su personalidad y, especialmente, por la intensidad con la que ha defendido cada camiseta durante su carrera.

Pero hubo una que siempre tuvo un significado diferente: la Selección Chilena.

Nacido en Santiago el 22 de mayo de 1987, Vidal encontró en el fútbol un camino que terminaría llevándolo desde las divisiones inferiores de Colo-Colo hasta algunos de los estadios y clubes más importantes del mundo.

El comienzo de una historia

Su irrupción profesional llegó con Colo-Colo. Con el cuadro albo comenzó a mostrar las características que posteriormente lo acompañarían durante toda su trayectoria: despliegue físico, capacidad para recuperar el balón, llegada al área rival y una personalidad que parecía crecer en los partidos importantes.

Formó parte del exitoso equipo dirigido por Claudio Borghi que dominó el fútbol chileno y alcanzó la final de la Copa Sudamericana de 2006.

Paralelamente, su nombre comenzó a ganar protagonismo con las selecciones juveniles de Chile.

El Mundial Sub-20 de Canadá 2007 sería una de las primeras grandes señales de lo que estaba por venir. Chile terminó tercero en aquel campeonato y Vidal integró una generación que comenzaba a ilusionar al país.

Pocos podían imaginar entonces que varios de aquellos jóvenes terminarían protagonizando los años más exitosos de la selección adulta.

El salto hacia Europa

Su rendimiento llamó rápidamente la atención del fútbol europeo.

En 2007 dejó Colo-Colo para incorporarse al Bayer Leverkusen de Alemania. Allí comenzó un largo recorrido por la élite.

Después llegaría la Juventus.

En Italia, Vidal alcanzó una nueva dimensión. Se transformó en una pieza fundamental de un equipo que dominó la Serie A y se consolidó como uno de los mediocampistas más completos del fútbol europeo.

Su intensidad, recuperación, llegada al gol y capacidad para aparecer en diferentes sectores del campo hicieron que comenzara a ser reconocido internacionalmente.

Luego vendrían Bayern Múnich, Barcelona e Inter de Milán.

Alemania, España e Italia fueron escenarios de una carrera cargada de títulos y grandes partidos. Vidal compartió camarín con algunas de las principales figuras del fútbol mundial y compitió regularmente en la Champions League.

Sin embargo, mientras construía su historia en Europa, en Chile estaba escribiendo otra todavía más importante.

El nacimiento de la Generación Dorada

Con Marcelo Bielsa en la banca, Chile inició un proceso que cambiaría para siempre su historia reciente.

Vidal fue parte del equipo que consiguió la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010, poniendo fin a doce años de ausencia de La Roja en una Copa del Mundo.

Cuatro años después llegó Brasil 2014.

Chile realizó uno de sus mundiales más recordados. Derrotó al vigente campeón España y avanzó hasta los octavos de final, donde estuvo a centímetros de eliminar al anfitrión Brasil.

Pero todavía faltaba algo.

Chile nunca había ganado la Copa América.

La oportunidad llegaría en casa.

2015, la historia cambia para siempre

La Copa América 2015 significó un antes y un después para el fútbol chileno.

Con Jorge Sampaoli como entrenador, Chile llegó hasta la final y el 4 de julio enfrentó a Argentina en el Estadio Nacional.

Arturo Vidal fue titular.

Tras 120 minutos sin goles, todo se definió mediante lanzamientos penales.

Vidal tomó el segundo remate chileno.

Frente a Sergio Romero, disparó hacia su derecha. El arquero argentino alcanzó a tocar el balón, pero no pudo evitar el gol.

Minutos después, Alexis Sánchez convirtió el penal definitivo.

Chile era campeón de América por primera vez.

Después de décadas de frustraciones, generaciones extraordinarias y oportunidades perdidas, La Roja finalmente levantaba un trofeo.

Vidal estaba en el centro de aquella celebración.

Otra vez frente a Argentina

Un año después, la historia volvió a colocar a Chile y Argentina frente a frente.

La Copa América Centenario de 2016 terminó nuevamente con ambas selecciones disputando el título.

Otra vez hubo empate.

Otra vez hubo penales.

Esta vez Vidal falló el primer lanzamiento chileno, pero Claudio Bravo apareció para detener el remate de Lucas Biglia y Francisco Silva terminó convirtiendo el penal que aseguró un nuevo campeonato.

Chile volvía a ser campeón de América.

Dos títulos consecutivos.

Una generación que ya había cambiado para siempre la historia del fútbol nacional.

El guerrero de Chile

Los años continuaron pasando y aquella Generación Dorada comenzó lentamente a acercarse al final de su ciclo.

Pero la figura de Arturo Vidal quedó inevitablemente ligada a ella.

Gary Medel, Claudio Bravo, Alexis Sánchez, Charles Aránguiz, Eduardo Vargas, Mauricio Isla y tantos otros construyeron una selección que perdió el miedo a competir contra cualquiera.

Vidal representó como pocos el espíritu de aquel equipo.

Un futbolista capaz de recuperar una pelota cerca de su propia área y segundos después aparecer intentando marcar en la portería contraria.

Un jugador que convirtió la intensidad en parte de su identidad.

Su carrera también tuvo capítulos difíciles, derrotas y momentos controvertidos. Pero cuando se observa su trayectoria desde la perspectiva deportiva, existe una imagen que permanece por encima de todas las demás.

Arturo Vidal vistiendo la camiseta de Chile.

Corriendo.

Disputando cada balón.

Celebrando.

Y levantando la Copa América.

Porque antes de aquella generación, Chile llevaba más de un siglo esperando ser campeón.

Vidal y sus compañeros consiguieron hacerlo dos veces.

Y por eso, cuando algún día se vuelva a contar la historia de los años en que Chile conquistó América, inevitablemente aparecerá aquel mediocampista que convirtió cada partido en una batalla.

Arturo Vidal, el guerrero de la Generación Dorada.

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